LA AXARQUÍA BOARDGAME CLUB

Una portada de lo más evocadora nos recibe de nuevo.
Le das la vuelta al programa doblado que tienes en la mano, leyéndolo por enésima vez. Dice: “El Grupo Miskatonic presenta: El Rey de Amarillo. Una representación especial en el Teatro Ward de Arkham. Sólo una noche. Un irresistible drama en dos actos. Montaje y dirección de Nigel Engram.”. El elenco es pequeño, y solamente hay un crédito sin mención al final: “El Forastero”. Que una obra tan esperada venga a representarse a Arkham directamente desde París es un acontecimiento notable, incluso si sólo es una noche. Durante las semanas anteriores al espectáculo, no se hablaba de otra cosa en la ciudad. Parecía algo inocente… y sin embargo, tienes pruebas de que hay algo siniestro en marcha. Comenzó con la desaparición de uno de los tramoyistas del teatro: un chico de sólo diecisiete años que faltó a un ensayo una noche y al que no se le ha vuelto a ver. Después, a menos de dos semanas de la representación, se encontró el cadáver de un músico con una pistola en la boca. Y quizá lo más escalofriante de todo fue el demente al que arrestó la poli en la Plaza de la Independencia y que había estado desvariando y chillando sobre el “regreso del Rey”. Se lo llevaron al Manicomio Arkham, y te sorprendió descubrir que no era el único que sufría ese mismo delirio. Puesto que estos sucesos os parecen sospechosos, tú y tus compañeros habéis indagado en el asunto. Aunque no podéis demostrar ninguna relación, ésos no han sido los únicos acontecimientos extraños que rodean la inminente representación de la obra. Está dejando una estela de suicidios y locura a su paso, y estáis decididos a averiguar el porqué. Las luces del auditorio se atenúan, y un foco ilumina el escenario. Lo que se desarrolla no es exactamente lo que esperabas. El primer acto de El Rey de Amarillo es un tedioso tostón, de ritmo lento y monótono. La ambientación y los personajes son cautivadores, pero la dispersa y absurda historia ni entretiene ni informa. Comienzas a preguntarte si los terribles eventos que rodean a El Rey de Amarillo no están relacionados después de todo. Puede que sólo fuera tu imaginación hiperactiva; ¿cómo podría un espectáculo tan trivial e inocente causar semejante caos? Te sorprende que el primer acto acabe sin ningún momento álgido ni revelación. Las luces se encienden para el descanso, y te planteas irte antes de tiempo mientras contienes un bostezo. Pero antes de poder decidirte, empiezas a sentir que caes… caes… profundamente dormido.
Con estos textos nos disponíamos a comenzar de nuevo esta caja, Javi con Mark Harrigan y yo con la polifacética Minh Thi Phan. Mientras nos habituábamos a un juego que llevábamos dos años y medio sin tocar, el juego, evidentemente, no esperó a nadie. Tras un par de turnos algo tranquilos, las cosas se torcieron enseguida: habitaciones que surgían de la nada, enemigos que, si bien no eran una amenaza directa, hacían todo lo posible por entorpecer los pasos de estos cuasi amnésicos investigadores (más bien que nosotros no nos acordábamos de nada y, como bien me gusta, echamos el juego a andar sin mirarnos nada).
Con unos roles con los cuales nos sentíamos cómodos, fuimos intentando reunir las pistas (Minh) y mantener las cosas en su cauce mediante el uso de armas (Mark), aunque a veces los roles se invertían y ya sea por épica o a base de quemar iconos se consiguió llegar relativamente bien al final del Acto 1, cuando ahí, se torcieron las cosas. Una dificultad creciente, y un límite de cordura pusieron a Mark bajo la espada y la pared, pero todos lo sabíamos, había llegado su momento, el momento de sacar LA DINAMITA. Tras cargarse medio teatro y ser muy decisivo, la cosa se encarriló por unos instantes.
Al final, y tras dos horas de idas y venidas, Mark Harrigan poco después de usar su dinamita (no voy a entrar de como metió un cartucho en el teatro) se volvió tarumba y asumió más locura de la que podía aguantar; Minh Thi Phan, en dos últimos turnos de auténtica magia, sacó adelante el capítulo aun no sabemos cómo.
En general, se nos ha quedado una sensación estupenda y esperemos que no pasen otros dos años entre misión y misión. No os pongo más detalle de la historia por no entrar en destripe, pero no puedo si no recomendar que le deis un tiento a la app Arkham Cards, auténticamente indispensable.
Larga vida al Rey de Amarillo.
